Habitar el Mediterráneo · Ciclo Nuestra Arquitectura CTAA

Habitar el Mediterráneo no remite únicamente a una imagen o a un determinado lenguaje arquitectónico. Supone trabajar con unas condiciones concretas de luz, clima, topografía, vegetación y paisaje, pero también con una cultura en la que los límites entre interior y exterior forman parte de la vida cotidiana.


Con esta idea como punto de partida, el 17 de abril de 2026 se celebró en Benissa «Habitar el Mediterráneo. Cuatro miradas, dos generaciones», una nueva cita del ciclo Nuestra Arquitectura organizado por el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA).


El encuentro reunió a Pascual Giner, Pasqual Giner, Pepe Giner y Reme Giner y propuso un recorrido por distintas aproximaciones a la arquitectura mediterránea desarrolladas desde dos generaciones. La jornada permitió poner en común obras, experiencias y maneras de entender la profesión que, aun partiendo de trayectorias diferentes, comparten un mismo territorio como referencia.


En su intervención, Pepe Giner presentó cuatro proyectos recientes de Pepe Giner Arquitectos: CTZ2 House y ARG House, ya finalizadas, y CSA y MRT, actualmente en construcción. Más que plantearlos como una sucesión de obras independientes, la presentación permitió utilizarlos como cuatro aproximaciones a cuestiones recurrentes en el trabajo del estudio: cómo implantarse en un lugar, cómo relacionarse con la topografía y cómo construir espacios que prolonguen la vida hacia el exterior.


CTZ2 House permitió hablar de una vivienda nacida directamente de una parcela de fuerte pendiente frente a la bahía del Portitxol. Sus plataformas sinuosas acompañan el terreno y se abren hacia el horizonte, haciendo que la relación entre arquitectura, terraza, piscina, vegetación y Mediterráneo forme parte de una misma experiencia.


ARG House introduce una condición diferente. Rodeada por un entorno de bosque mediterráneo y una topografía muy marcada, la vivienda busca elevar las zonas principales para abrir las vistas por encima de la vegetación, al tiempo que mantiene una relación material y física con el terreno. Hormigón, piedra y madera participan en ese equilibrio entre una geometría precisa y un paisaje muy presente.


CSA y MRT, todavía en construcción, permitieron trasladar la reflexión al propio proceso de proyecto y obra. Ambos continúan explorando cuestiones vinculadas a la implantación, la orientación, la relación entre espacios interiores y exteriores y la necesidad de encontrar una respuesta específica para cada emplazamiento, evitando convertir la arquitectura mediterránea en una fórmula repetible.


Las cuatro viviendas parten de situaciones distintas y no buscan ofrecer una única respuesta. Precisamente ahí reside el interés de presentarlas conjuntamente: entender el Mediterráneo no como un estilo, sino como un contexto que obliga a observar, interpretar y decidir.


La sesión permitió también situar estos proyectos dentro de una conversación intergeneracional. El propio título del encuentro —«Cuatro miradas, dos generaciones»— planteaba la posibilidad de observar cómo una misma cultura arquitectónica puede evolucionar, incorporar nuevas herramientas y responder a nuevas formas de vida sin perder la atención al lugar.


El ciclo Nuestra Arquitectura, impulsado por el CTAA en la Marina Alta, genera espacios de encuentro en los que la práctica profesional puede compartirse de manera directa. La proximidad entre arquitectos, obras y territorio convierte estas jornadas en una oportunidad para hablar de arquitectura desde aquello que realmente la construye: los proyectos, sus decisiones y las condiciones concretas en las que se desarrollan.


Habitar el Mediterráneo significa, para nosotros, seguir observando el lugar antes de intervenir en él. Entender la luz, la pendiente, las vistas, la vegetación y la forma de vivir los espacios exteriores no como elementos añadidos, sino como materiales de proyecto. CTZ2, ARG, CSA y MRT son cuatro respuestas diferentes a esa misma pregunta.