FNX2
Moraira, Alicante 2026
Sup. vivienda 730 m2
Sup. parcela 1275 m2
Habitar el horizonte
Situada en lo alto de un montículo en Moraira, la vivienda FNX2 ocupa una posición privilegiada sobre el paisaje de la Costa Blanca. Desde esta cota, la mirada se extiende de forma prácticamente ininterrumpida sobre el Mediterráneo, entre la Torre del Cap d’Or, en Moraira, y el Peñón de Ifach, en Calpe, que aparecen en la distancia como referencias de un mismo horizonte.
El proyecto nace de esta condición.
Más que ocupar la parte alta de la parcela, la arquitectura busca convertirla en un lugar desde el que habitar el paisaje.

La vivienda se asienta sobre el terreno mediante un basamento de piedra natural que absorbe la pendiente y establece una primera relación con la topografía. Su materialidad y su carácter masivo vinculan esta parte de la construcción a la tierra y permiten que la vegetación mediterránea acompañe la arquitectura hasta sus niveles superiores.
Sobre este basamento pétreo, la casa adquiere una condición más ligera.
Dos grandes planos horizontales se proyectan hacia el paisaje y definen la imagen de la vivienda. Entre ellos, los espacios interiores quedan protegidos del sol y se abren al exterior mediante grandes superficies acristaladas. La arquitectura se construye así a partir de la superposición de horizontales, vuelos y sombras que parecen prolongarse más allá de sus propios límites.
La cubierta superior completa esta composición mediante un plano de gran vuelo que se eleva sutilmente hacia el horizonte. Su geometría protege las estancias más privadas y, al mismo tiempo, aporta ligereza a la silueta de la vivienda, estableciendo un diálogo entre la precisión de la arquitectura y la irregularidad del paisaje que la rodea.

En la planta principal, salón, comedor y cocina forman un único espacio longitudinal completamente orientado hacia el Mediterráneo. La continuidad del cerramiento de vidrio permite que el paisaje esté presente desde cualquier punto, mientras la terraza y la lámina de agua prolongan el espacio doméstico hasta encontrarse visualmente con el mar.
Interior y exterior dejan entonces de entenderse como dos ámbitos independientes.
En la planta superior, las estancias privadas mantienen esa misma relación con el horizonte desde una posición más recogida. Una terraza continua recorre la fachada y actúa como extensión de los dormitorios, mientras el vuelo de la cubierta introduce la protección necesaria frente a la intensidad de la luz. Apertura y privacidad, horizonte y refugio, conviven así dentro de una misma sección.
Con el paso de las horas, la percepción de la vivienda cambia. Durante el día, la profundidad de los vuelos dibuja grandes planos de sombra y protege unos interiores completamente abiertos al paisaje. Al caer la noche, la arquitectura parece desmaterializarse y la luz interior queda contenida entre las líneas horizontales de los forjados.


La sombra del gran voladizo, el reflejo del agua y la continuidad del pavimento construyen un espacio intermedio donde la arquitectura se abre al clima y a la manera mediterránea de habitar. La casa no contempla el paisaje como una imagen distante; lo incorpora a la experiencia cotidiana.
La materialidad refuerza las diferentes condiciones del proyecto. La piedra natural construye el vínculo con el terreno; los grandes planos claros aportan abstracción y ligereza; y los elementos verticales de madera introducen profundidad, textura y calidez entre las superficies acristaladas.
FNX2 se plantea así como una casa construida entre la tierra y el horizonte.
Una arquitectura que se apoya en el paisaje para después abrirse y extenderse hacia el Mediterráneo.