TRD

Benissa, Alicante 2026

Sup. vivienda 410 m2

Sup. parcela 1500 m2

Una casa escalonada sobre el paisaje Mediterráneo

La vivienda TRD se sitúa en la costa de Benissa, Alicante, sobre una parcela de fuerte pendiente rodeada de vegetación mediterránea y abierta hacia el mar y el Peñón de Ifach.

La topografía constituye el punto de partida del proyecto. Frente a la posibilidad de imponer un único volumen sobre la ladera, la vivienda se fragmenta y se escalona siguiendo el descenso natural del terreno. Una sucesión de piezas se desplaza y adapta a las diferentes cotas, estableciendo una relación más próxima con el paisaje y reduciendo la presencia de la arquitectura sobre la montaña.

La casa se construye así como una secuencia de niveles.

Los diferentes volúmenes avanzan y retroceden sobre la pendiente, generando terrazas, patios y espacios intermedios que acompañan el recorrido a través de la vivienda. Este juego volumétrico permite que cada planta encuentre su propia relación con el exterior y que los principales espacios se orienten hacia el horizonte.

En el nivel principal, la arquitectura se abre completamente al paisaje. Las zonas de día prolongan su espacio hacia una gran terraza y una piscina longitudinal que se proyecta hacia el mar. El agua introduce un nuevo plano horizontal sobre la pendiente y refuerza la condición de la vivienda como mirador. Desde aquí, la arquitectura queda en segundo plano y la mirada se extiende sobre la vegetación hasta alcanzar el Mediterráneo y la silueta del Peñón de Ifach.

La materialidad contribuye a explicar la relación entre la vivienda y el lugar.

Los volúmenes de hormigón visto, de geometría precisa y carácter abstracto, contrastan con los muros de mampostería de piedra natural que acompañan la implantación de la casa. Estos últimos reinterpretan los tradicionales muros de piedra seca utilizados históricamente para construir los bancales de la Marina Alta, incorporando a una arquitectura contemporánea una manera de transformar el territorio profundamente arraigada en el paisaje de la zona.

Hormigón y piedra establecen así un diálogo entre abstracción y tradición, entre lo construido y lo existente. La textura y los tonos de ambos materiales se integran con la tierra y la vegetación, mientras la luz mediterránea modifica su percepción a lo largo del día, acentuando la profundidad de los volúmenes y las sombras que genera la propia arquitectura.